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02 Diciembre 2017

Buen viento a 100 millas de Mindelo

Natalia: "Nuestra hermosa potabilizadora recién revisada por fábrica antes de salir no funciona. Jamás confíes en una máquina" Belén: "En el barco vivimos un constante descubrimiento guiado. Los capitanes nos enseñan qué y por qué se debe hacer con el objetivo de que experimentemos la sensación de cómo hacerlo"

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Por fin Eolo se ha soltado y ya nos envía vientos del NE frescachones que hacen que naveguemos a muy buen ritmo, hacemos unos 9 nudos de media y algunos surfeos de más, el barco va cómodo así que nosotros también. A este ritmo estaremos en Mindelo a primera hora de la mañana. En estos momentos estamos regulando para llegar de día, así que si esta noche toca rizar lo haremos con el propósito de llegar con luz diurna. Aunque hay una luna casi llena.

Ahora mismo llevamos un plano vélico muy parecido, por no decir idéntica, al que vamos a llevar en el cruce del océano rumbo a Martinica. Toda la mayor, el génova atangonado y trinqueta, en total 170 m2, que pueden llegar a ser 270m2 cuando pongamos el asimétrico.

Hoy hemos pasado del meridiano, con lo cual hemos quitado una hora a bordo. Así que ahora llevamos dos horas menos que en España, cada 15° que ganemos de Oeste, ganaremos una hora de reloj. Cuando vas navegando días y días, sobre todo de Este a Oeste, te das cuenta de lo mucho que el sol nos puede afectar.

Una de las máquinas, nuestra hermosa potabilizadora recién revisada por fábrica antes de salir, no funciona ahora y no sabemos si podremos utilizarla, nos tocarán duchas de agua salada. En cualquier caso llevamos agua suficiente para nosotros. Jamás confíes en una máquina, siempre nos quedará el ron.

 

Le cedo la palabra a Belén.

Un beso, Natalia.

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Hola, amigos de Ocean Dream.

Me han bastado pocos días para sumergirme de pleno en este reto. Un reto en mayúsculas, la ilusión de llegar, pero sobre todo de cómo llegar, en un entorno marcado por situaciones, pequeños momentos que sacan lo mejor y lo peor de ti, tu verdadera esencia.

Me transporto a mis origines, el mundo de la docencia. En el barco vivimos un constante descubrimiento guiado. Los capitanes nos enseñan qué y por qué se debe hacer con el objetivo de que experimentemos la sensación de cómo hacerlo. Cuando uno lo hace por sí solo,  además de ser un subidón de emoción, lo interioriza. Personalmente tengo ganas de estar, de aprender, de sentir y de compartir.

Día a día recuerdo que cada milla tiene  nombre y apellido. Me emociona pensar que hemos montado unos divertidos relevos y que un familiar le pasa el testigo a un amigo, le sigue un conocido, se une un amigo de un amigo y así sucesivamente. Hay sitio para todo el mundo y cada milla tiene algo que contarnos. Debo y quiero de nuevo dar las gracias a todos.

Un abrazo, Belén.

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